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domingo, 31 de agosto de 2008

Catwoman

Tenemos hoy una adaptación al cine de un personaje de cómic, la sin par Catwoman. Pedazo de peliculón que os recomendamos fervientemente.

(Nota de Batman: ¡Santa-crítica-cinéfila, Robin! ¡Recuerda que hacemos esto para proteger al público de los horrores desconocidos!)
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Está bien. ¡No la veais, insensatos! ¡Era broma! Es una castaña de película.
Tanto, que se dice que el director renegó de ella cuando la vio, echándole la culpa al montaje. Qué fácil todo, tirar la piedra y esconder la mano. Muy bonito, sí señor.

Catwoman. Uys, no, espera, esta foto era para mi colección privada...

Entrañable personaje que ha rondado a Batman desde tiempos inmemoriales, haciendo de personaje comodín (ahora soy buena, ahora mala, soy una ladrona, pero tengo un código de honor, ahora me lío con Batman, luego soy una villana pero es que el mundo me hizo así... esas cosas).

Tenemos aquí a otro personaje que ha sufrido un proceso de kingpinización (gracias por el término, Jokin) en su paso a la gran pantalla. Esto es, el cambio de raza para la adaptación cinematográfica. Esto ya le pasó al propio Kingpin, a Boomer de Galactica (que además, cambio de sexo), y a Nick Furia. Claro, que en el caso de este último, mejor que haya sido así, al menos en cuanto a actores que lo han interpretado.

Hay cambios que son para mejor.

Pues esta película de la que hablamos, Catwoman, coge a este personaje de DC y, como hemos dicho, lo cambia de raza... y de nombre. En esta adaptación el personaje protagonista no se llama Selina Kyle, sino Patience Philips.
Mi compañero Batman ha visto como su amada con traje de gato putón es sacada de contexto y del universo comiquero. Esto, al propio Batman, lo que le saca es de quicio.

En cuanto al argumento, pues yo qué sé. Resulta que hay una conspiración supermaligna por parte de una empresa de cosméticos para comercializar una crema de belleza adictiva. A corto plazo, alisa las arrugas que da gusto, y no puedes dejar de usarla. Más adelante, se te pone la cara asquerosita y acabas en el hospital. Peeeero, si la usas durante el tiempo suficiente, te conviertes en la supervillana de la película.
Sharon Stone interpreta a la malvadísima dueña de la empresa de cosméticos, cuyo uso prolongado de la crema de marras ha hecho que tenga la piel de mármol. Terrible antagonista.
Selina Ky... er... Patience Philips se ve envuelta en el ajo, casi muere en el proceso, resucita como Catwoman, chica conoce chico, descubren juntos el tema, la cosa se enfollona, pim pam pum, duelo final, ganan los buenos.

Mirad, no os voy a poner ni el trailer, que seguro que ya lo visteis en su momento.
Si queréis ver una historia mala de Catwoman, ved esta otra, que seguro que el tipo que la hizo no ganó un chavo con ella, y además solo dura diez minutos.



Algunos datos:

Título original: Catwoman.
Año de perpetración: 2004.
Dirige: Pitof (Vidocq).
Protagonizan: Halle Berry (Gothika, X-Men, Monster's Ball, Die Another Day), Benjamin Bratt (serie Ley y Orden, Traffic, Red Planet), Sharon Stone (Instinto Básico I y II, Casino, Desafío Total).
Lo mejor: Halle Berry. Si no hablase. Y si se estuviera quieta. Y sin disfraz.
Lo puto peor: La buena. La mala. La trama.
Calificación: Puta mierda Montgomery.

viernes, 9 de mayo de 2008

Faust: La venganza está en la sangre

Me ha tocado el honor de reseñar esta gran bazofia que es Faust. Y digo honor porque hasta hace bien poquito (hasta el momento en que decidimos abrir este blog y ver quién traía la peor película del mundo) este film ha sido el número uno en mi top ten de basura cinematográfica.

Vi el cartel y piqué


Ya empezando por el título se le puede poner alguna pega. Traducida en España como Faust: La venganza está en la sangre, encontramos que su título en inglés es Faust: Love of the Damned. Y digo yo, ¿será tan difícil traducir bien un subtítulo? Entiendo que a veces hay que hacer adaptaciones con una traducción para encajarla en la cultura de destino. Pero en este caso no veo dónde está el problema. Hay que decir, en honor a la verdad, que al menos ambos títulos comparten una palabra. No como aquella otra peli del siglo XX llamada Carlito´s Way, y traducida como Atrapado por su pasado.

Pero decir que todo puede ser aún peor no es excusa para olvidar que Faust es una castaña bien gorda.


Trailer para engañar a los ilusos


La historia nos cuenta que John Jaspers (JJ para los amigos, y también para nosotros) vende su alma al Diablo, o a un diablo. Bueno, en cualquier caso, se la vende a un tipo que se hace llamar "M". Hace esto porque está muy enfadado porque unos malvados mafiosos torturaron y mataron a su novia, por lo que busca venganza.

La novia asesinada. Yo también vendería mi alma.


"M" concede a JJ los poderes para vengarse. Estos son: resistencia a las balas, alas coriáceas para planear por ahí, cuernos y piel fea llena de pinchos. También le da unas muñequeras con garras metálicas a lo Lobezno; poco sobrenaturales, pero muy útiles para cortar los ingredientes de una ensalada. JJ consuma rápidamente su venganza, y se da cuenta de que sigue al servicio del diablo que le dio los poderes, que le envía a hacer trabajitos sucios. Después de su primera matanza, es detenido por la policía (en concreto, por el detectiva Margolies) y enviado a un psiquiátrico. Allí es sometido a una terapia multicognoscitiva (toma geroma, pastillas de goma, que son pá la tos. Trocotró). Consiste en que la doctora nomeacuerdo, que acabará siendo la chica del prota, le pone cds de música para liberar recuerdos y curar. Por cierto, que para cuando el prota se lía con la doctora, avanzada la trama, ella le dice, con cara de éxtasis enamorado: "Te desee desde el primer momento en que te vi". Ese momento es cuando JJ está con una camisa de fuerza en una celda acolchada, mientras pone cara de colgado.

El caso es que los malos quieren matar a JJ porque, al quitarse su apariencia demoníaca y entregarse a la policía, está demostrando una voluntad propia que no le mola nada a "M". Intentan matarle en el psiquiátrico, pero este se escapa junto con la chica. Bla, ble, blí, persecuciones, mueren malos, dan por muerto al bueno, secuestran a la chica, más muertos, el bueno jura (más) venganza. Pasan más cosas, pero sinceramente, no las recuerdo.

El malvado y misterioso "M" tiene un culto muy satánico super-secreto. Lo que pasa es que posee un edificio con una enorme "M" en la fachada, y tienen una página en internet donde se describe el culto y otras leyendas relacionadas. Estas someras pistas son utilizadas por el astuto detective Margolies, que intenta descubrir qué ha pasado en realidad en torno a la montaña de cadáveres que va dejando JJ en su versión demoníaca. Al final todo converge en la mansión del culto satánico. Allí podemos ver lo malo malísimo que es "M", que controla a sus seguidores con mano férrea. Un Youtube vale más que mil palabras:

Impagable


Por fin descubrimos el plan de "M": invocar al terrible Homúnculo, mitad lagarto- mitad pene gigante- mitad marioneta (sí, has contado bien, son tres mitades) , y traerlo a la Tierra para comenzar el Apocalipsis. Comienza una macabra ceremonia, con frases más absurdas si cabe que antes, donde una vez aparecido el monstruo, comienza a freir con sus rayos (rayos cósmicos rosas que le salen de un pentagrama de la frente) a los cultistas. Harto innecesario, hay que decir, porque estos ya estaban apuñalándose unos a otros desde hacía un rato. Así que Jaspers irrumpe en la ceremonia, descubriendo que Margolies ya se ha convertido en otro cultista.

Mi pobre inconsciente ha enterrado esas imágenes finales; esto, unido a mi mala memoria, impide que recuerde con exactitud la secuencia de despropósitos que siguen. Baste decir que el bueno gana, el malo muere, y todos contentos. Sobre todo el espectador, que puede levantarse del asiento al fin, y confirmar con el de la butaca de al lado que la peli que ha visto es tan mala como cree.

La primera vez que vi esta película, fui a verla al cine. El día del estreno. Fui con un amiguete, que era tan culpable como yo por haber elegido semejante basura. Lo entrañable del caso es que íbamos con dos chicas que apenas conocíamos, a las que habíamos engañado para ir al cine y luego tomar algo.

¿Adivinais, queridos amigos, quienes no se comieron un colín aquella noche?

Título original: Faust:Love of the Damned
Año de perpetración: 2001
Dirige: Brian Yuzna (Reanimator, El Dentista I y II, Rottweiler, Dagon)
Protagonizan: Mark Frost (¿Quién?), Jeffrey Combs (series varias, como Enterprise, los 4400, Masters of Horror), Jeniffer Rope (no dice ni pío, pero he puesto una foto suya. Fue presentadora de "Musica Sí").
Lo mejor: Esta vez no he pagado por verla
Lo puto peor: Los diálogos sin sentido
Calificación: Puta mierda Montgomery

martes, 29 de abril de 2008

Alone in the Dark

Corría el año 1992. Curro y Cobi campaban a sus anchas y todos celebrábamos con alborozo el genocidio cometido 500 años antes por un genovés de dudoso pasado que da nombre a una marca de detergente (no, Ariel no, esa es la sirenita). Ese clima terrorífico repleto de monstruos mariscalescos y fantasmas de tiempos muy pasados era el idóneo (aunque a los responsables de lo que nos ocupa todo esto les pillaba tan lejos que seguramente ni se enteraron) para la aparición del que la historia acabó reivindicando como el pionero de un nuevo género de videojuegos: el survival horror. Sí, amiguitos, lo habéis adivinado (o habéis leído el título del post y os habéis ahorrado adivinar nada, claro) me estoy refiriendo a Alone in the Dark.

Que juegazo. Un pintor se suicida en su vieja y tenebrosa mansión y nosotros (encarnando a un detective privado o la sobrina del pintor este) nos adentramos en este funesto lugar para meter nuestras narizotas en el asunto y, de paso, descubrir que aquello da un miedito del cagarse. Lovecraft estaría orgulloso de los creadores de esta joya, no porque aquellos gustaran de travestirse como el escritor de Providence, sino porque el juego captura de una manera magistral (para la época sobre todo) la atmósfera de sus novelas.

A esta obra maestra, claro, le sucedió una cantidad de secuelas considerable, la mayoría bastante dignas, hasta que ya en el nuevo siglo (2001), tomando el nombre del juego y el de los personajes se hizo una historia totalmente distinta e inconexa con las demás, que es lo les mola a los diseñadores de videojuegos. En esta ocasión, un detective de lo paranormal se encargaba de combatir a unos misteriosos seres de oscuridad a los que la luz, como era de esperar, no les gustaba un pelo.

Y eso nos lleva ya, casi casi, a Uwe Boll. Este señor, director de cine y alemán de nacimiento, es famoso por dos cosas. La primera, es por sus películas, lo cuál tratándose de un director de cine tiene su lógica si lo piensas. Aunque, para ser exactos, es famoso por lo malas que son sus películas. Considerado por algunos (injustamente todo hay que decirlo) como el nuevo Ed Wood, Boll ha firmado varias adaptaciones de videojuegos al cine que no han gustado a nadie: ni a la crítica (que sorpresa), ni a los fans de los videojuegos correspondientes (otra sorpresa), ni a los que pasaban por allí, ni a los pacientes fugados de un frenopático ni a mí. Pero como digo, Boll es famoso por algo más que la dudosa calidad de sus películas, y aquí, amados lectores, es donde veréis que me la estoy jugando al escribir este post, ya que este señor se dedica a boxear con sus críticos más feroces (que acepten el reto, claro). Puede atestiguarlo Carlos Palencia, de cinecutre.com (una web a la que ya nos gustaría parecernos, ya), que se enfrentó con Boll (en un combate más bien amistoso, eso sí) en el VII Festival de Cine de Terror celebrado en Estepona en 2006. Vale, todo fue para echarse unas risas y quedó en algo gracioso y simpático. Ni puta gracia, en cambio, tuvieron los cuatro combates que Boll mantuvo con otros tantos críticos suyos en Vancouver, que recibieron unas palizas bastante curiosas, especialmente un chaval de 17 años que luchó en último lugar y se llevó la del pulpo.



Pues sí, ya estamos aquí. Preparados para hablar de Alone in the Dark, la película. Edward Carnby (Christian Slater) es un investigador de lo paranormal de esos que investigan a tiros y porrazos. De pequeño tuvo una traumática experiencia con unos seres habitantes de la oscuridad y desde entonces no ha parado de patear traseros paranormales. Por eso, cuando los bichos demoníacos procedentes de la dimensión oscura quieren jodernos la vida, el bueno de Edward se alía con su novia antropóloga y los manda a todos a tomar por saco.



Tal y como ya se intuye en el trailer este, lo que podría (¿debería?) haber sido un film de terror con atmósferas sofocantes, horrores viscosos esperando en la oscuridad (¿dónde si no?) y la locura acechando al protagonista se convierte en un festival de tiros, explosiones y pirotecnias varias que ni siquiera como espectáculo de acción convence lo más mínimo. Para colmo de males, se pasa olímpicamente de la saga original del videojuego y el argumento solo queda lejanamente emparentado con el juego más reciente, que para el caso es como si hubieran rodado lo que les saliera de los cojones y lo hubieran llamado Alone in th Dark. Bueno, de hecho eso es exactamente lo que han hecho, claro.


"Dios, que poster más molón, esta peli debe ser de mucho canguelo". Incauto...

Diálogos de mierda pobremente interpretados por actores que no podrían estar peor dirigidos (y por tanto resultan peor digeridos) un argumento confuso e inconexo con personajes planos y sin carisma y otras lindezas colocan a Alone in the Dark en la cima de lo que es una adaptación de mierda de un medio a otro y posiblemente es la peor película basado en un videojuego, mérito, por cierto, muy difícil de alcanzar (aunque bueno, con Tetris la película quizás se pueda...).



Por qué las adaptaciones de videojuegos al cine son una mierda pinchada en un palo (exceptuando, a mi parecer la dignísima Resident Evil, aunque en las secuelas la cagan tanto que al final el conjunto es bazofia pura, y la divertidísima Doom, con momentos francamente impagables) es algo que merece una pequeña reflexión, aunque no nos conduzca a ningún lado. Los videojuegos están pensados para durar horas y horas y siguen un esquema que se repite en forma de "fases" o "niveles", al final de cada cual hay un nudo argumental, un cambio de escenario o algo que justifique la división, como un malo de final de pantalla. Vale, esto es un poco simplista, pero, ¿no reside la elegancia en la simplicidad? En cambio una película es mucho más corta y tiene un esquema narrativo más redondo o, al menos, redondeado. Si lo pensáis un poco (pero solo un poco, si lo pensáis más se me ve todo el plumerazo), ocurre con los videojuegos algo parecido a lo que sucede en los cómics: se alargan considerablemente más en el tiempo y tienen un esquema compartimentado que se repite (en este caso los números de la colección, los tebeos de toda la vida, oiga). Y sus adaptaciones al cine son, casi siempre, puta mierda. Aquí hay también honrosas excepciones (como la genial Sin City o la delirante Mistery Men), pero se pierden, como lágrimas en la lluvia (que es como se pierde todo cuando te flipan los speechs de Roy Bates) en un mar de castañas pilongas lleno de transformers, batmans, hombres equis y otras monsergas.

Resumiendo, que no veáis Alone in the Dark a no ser que la opción sea sufrir una dolorísima tortura a manos de un sádico torturador de la CIA, e incluso así, pensadlo bien. Con todo y con eso, servidor se niega desde estas líneas a aceptar lo que muchos afirman: que Uwe Boll es el peor director vivo y uno de los peores de la historia. Y lo confieso, tengo ganas de ver Postal. Quién sabe, quizás esta nueva incursión en el mundo de las adaptaciones improbables nos reconcilie con el director-boxeador.



La fichita:

Título original: Alone in the dark.
Año de perpetración: 2005.
Dirige: Uwe Boll.
Protagonizan: Christian Slater (Entrevista con el vampiro, Amor a quemarropa y nada bueno desde entonces), Tara Reid (American Pie 2, episodios sueltos de la tronchante Scrubs).
Lo mejor: Que es de Uwe Boll y así se puede luego hablar de su leyenda negra.
Lo puto peor: Que es de Uwe Boll.
Calificación: Puta mierda Montgomery.

domingo, 13 de abril de 2008

Casi 300

La historia de la batalla de las Termópilas despierta una curiosa fascinación en la gente, y ha recibido mucha atención por parte de historiadores y aficionados. El cine hace que el gran público sepa de repente todo lo que hay que saber sobre hechos históricos, política o ciencia, (según vean Troya, Hotel Rwanda o Los Crímenes de Oxford). Desde la aparición de 300 de Zack Snyder, todos conocemos más sobre la historia griega y el comienzo de la democracia tal y como ellos la entendían. Pero hay que recordar que esta famosa batalla ya tuvo su aparición en el cine, en 1962, con Los 300 espartanos, a.k.a. El León de Esparta.

Luego se convirtió en referencia obligada para un buen sector de la población, cuando los frikis leyeron la adaptación al cómic con 300, de Frank Miller.

Leónidas, de Jaques-Louis David (1814). Posible referencia gafa-pasta de Miller para pintar su 300 con esos colores dominantes. Gracias, SuperSantiEgo, tronchante blog el tuyo:
http://larealidadestupefaciente.blogspot.com/


Así pues, libros de historia, cómic, cine clásico y cine del bueno han revisado esta historia épica desde muchos puntos de vista.

Y ahora, la historia del rey Leónidas y sus trescientos espartanos recibe un nuevo homenaje por parte de esta gran película que es Casi 300.
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No, venga, ahora en serio.

Sólo puedo decir una cosa buena de la película, y es que dura 65 minutos. Y ya se hacen largos.

"¡Ey! ¡Parece divertida!¡Habrá que ir a verla!"


El trailer. Si lo ves, ya has visto lo mejor. A partir de aquí, sólo encuentras un calco de las escenas de 300 de Zack Snyder (resumidas, claro) intercaladas de un encadenamiento de chistes del tipo:

1) Caca-culo-pedo-pis
2) Tropiezo y golpe
3) Chiste sobre homosexuales

Aclarar y repetir. Una y otra vez, hasta la náusea.

He de decir que yo soy fan de las películas de chistes facilones, aunque sean previsibles. Pero en este caso los chistes ni siquiera son variados. Si hacen un chiste sobre gays, pues lo repiten en todas sus modalidades. En una escena, que casi parece original, los espartanos se enfrentan a los Inmortales de Jerjes... en un duelo de baile break-dance. Al principio de ríes, cuando el líder de los persas, un negro chulesco, llega con su gorra ladeada y tal. Pero cuando llevas varios minutos viendo como los tipos bailotean de forma repetitiva, pues ni puta gracia, oiga.

Además, tiene escenas en las que aparece gente parodiando a personajes famosos, o gente que está "de moda"... en EEUU. Así que en escenas interminables como la del puñetero pozo donde empuja a una supuesta Britney Spears, te pasas el rato diciendo al otro pobre hombre que está viendo este truño contigo: "Oye, ¿ese quién es?".

Alguna escena tiene su gracia, todo hay que decirlo. Pero como decía antes, si has visto el trailer, ya la has visto. Como cuando Leónidas se da cuenta de que no le han traído trescientos guerreros como él quería.

Hay otra escena con cierto salero:

¡Sexo!


Aunque, lo que habría sido tronchante, se ve estropeado por lo predecible. Cuando Léonidas le dice a Gorgo "te voy a hacer lo que nadie te ha hecho" viene a la mente de forma obligada una escena de Hot Shots! Part Deux:

Excelente escena de una peli de verdad, como las hacen los hombres


Y bueno, ¿qué decir de los actores? Casi se me cae el alma a los pies al ver a Kevin Sorbo, mi amado Kevin Sorbo, haciendo de espartano. Con lo que él ha sido.

Concretamente, ha sido Hércules


Bastante mayor, de físico deteriorado a pesar de los abdominales pintados, rompo una lanza por él y diría que es el que mejor "actúa" en la película, dejando muy claro al espectador que está viendo una parodia, aunque sea así de mala.

El tipo que hace de Leónidas, aunque da bastante el pego para hacer el papel físicamente, no sé de dónde sale ni si llegará a algún sitio después de tener esta película como credenciales. Es de estas líneas del curriculum que uno borra antes de una entrevista de trabajo, como trabajar en el Telepizza o hacer de au-pair en el extranjero.

Hay que mencionar, como no, a Carmen Electra. Y no porque actúe bien, no porque salve a la película de la quema, sino porque está muy buena. A ver que os vais a pensar. Es que yo, en el fondo, soy un tío muy primario. Que lleve mallas de colores chillones y sea compañero de Batman no significa que sea gayer. ¿Complejo? Yo no tengo ningún complejo. Si acaso, ya que viene al caso, tendría Complejo de Electra... Monedas, por favor.

Y además, si menciono a esta jamona y digo que fue una de las Vigilantes de la playa, puedo poner la etiqueta Baywatch a esta entrada, y atraer a más lectores a nuestro blog.

Conclusión: Amigos, no veais esta película. Y si no os queda más remedio, al menos aseguraos que otros os acompañan y comparten la carga.

Algunos datos:

Título original: Meet the Spartans.
Año de perpetración: 2008.
Dirige: Jason Friedberg, Aaron Seltzer (los mismos de todas las Movie Movies).
Protagonizan: Sean Maguire (¿de dónde ha salido este pollo?). Carmen Electra (Los vigilantes de la playa, Scary Movie 1 y 4, Epic Movie, y algunos de mis sueños eróticos), Kevin Sorbo (Hércules, Kull el Conquistador).
Lo mejor: A veces hace alguna coña que todos pensamos mientras veíamos 300.
Lo puto peor: Sí, efectivamente.
Calificación: Puta mierda Montgomery.

viernes, 4 de abril de 2008

Movie MOVIE

Quiero llamar la atención sobre dos realizadores americanos de cierto nombre en la escena comercial yanqui: Jason Friedberg y Aaron Seltzer. Como digo, estos señores al menos tienen nombre, mentado a menudo en combinación con malsonancias y juramentos: lo que no tiene nombre es lo de sus películas.

¿Recuerdan aquella de Espía como Puedas? Salía el tipo del pelo blanco. Estos dos figuras escribieron a pachas un guión ante el que solo cabía la deportación o la adoración incondicional (¡y tuvo que ser lo segundo!). Solo una pista, la frase promocional rezaba: “Todas las mujeres; toda la acción; la mitad de inteligencia” (y luego se extrañan de las matanzas en las universidades... ¡si es que van provocando!).

Bueno, pues el caso es que después de aquello, los seis guiones que escribirían, a lo largo de diez años, llevarían todos y cada uno la palabra movie cerrando el título (por si las confusiones). A saber: Scary Movie, Scary Movie 2, Scary Movie 3, Date Movie, Scary Movie 4 y Epic Movie.

El cine de Friedberg y Seltzer es el siguiente paso evolutivo hacia el ruido blanco. Hollywood lleva años regurgitando el cine clásico, cada vez más consumido, pulido por los ácidos de su titánico estómago que nada tiene que envidiar, en cuanto a digestiones pesadas se refiere, a la del sarlacc común. Pero es que... ¿para que hacer el enésimo remake si con unos cuantos recortes de American Pie, Piratas del Caribe o Saw se pueden hacer todos los taquillazos que uno quiera?

Scary Movie (278.019.771$)
Scary Movie 2 (141.220.678$)
Scary Movie 3 (220.673.217$)
Date Movie (84.795.656$)
Scary Movie 4 (178.262.620$)
Epic Movie (86.834.797$)

En un mercado en el que la proyección de una película apenas cubre gastos y hay que cruzar los dedos para ver si con el DVD llega la pasta, Friedberg y Seltzer, con un presupuesto de cuarenta y cinco milloncejos de nada, hacen virguerías. El record lo tienen con la primera, Scarie Movie, que costó veinte y rentó como veintitantas veces lo que había costado.

¿Se dan cuenta qué despropósito? Ustedes poniendo a parir a los futbolistas por llevarse los millones de diez en diez, y los tíos estos, Friedberg y Seltzer, se lo están llevando muerto, oiga.

Su última “apuesta” es una que no tiene la palabra movie en el título pero que lleva ya unos setenta millones de dólares recaudados en taquillas de todo el mundo. ¿Tiene algún sentido hacer una crítica? ¿Tiene algún sentido molestarse en ponerla a parir? Y en definitiva: ¿tiene algún sentido verla?


Casi 300
(si le queda alguna duda vea el trailer... pero con cuidado)


martes, 1 de abril de 2008

Super Nacho

Pasara tiempo antes de que tenga la oportunidad de comentar una película tan atroz y aburrida como esta. Recurrir a la fórmula "película1 meet película2" me resulta una tarea imposible en esta ocasión, si bien me viene una y otra vez la musiquilla de Cine de Barrio mientras me lo pienso. Pues sí, amigos, el título que nos ocupa bien podría haber sido rodado hace 50 años y estar protagonizado por algún torero o tonadillera de moda, mutatis mutandis, claro está.


Este tío no toma suficiente fibra. ¿Qué pensará Coronado?

El infame Jack Black se enmascara y luce michelines en Super Nacho, una película que no es la peor del mundo gracias al esfuerzo de muchos otros terroristas del celuloide, pero poco le falta. En esta tortura para el gusto e insulto para la inteligencia, Black es un fraile mexicano en un paupérrimo pueblo, rodeado de miseria y pobreza, que decide utilizar su talento (su falta de talento en realidad) para ganar dinero para los (como no) pobres huerfanitos. En esta extraña mezcla de tópicos y psicodelia no podía faltar una monja-mona (repítase varias veces) por la que el buen fraile colgaría los hábitos o, por lo menos, se los remangaría un poco. Aquí el trailer, que como suele pasar, es mejor que la película (aunque en este caso, era fácil):

Pero que no os confunda la "seductora" sinopsis: lo que podría haber sido una película delirante es realmente un coñazo francamente infumable, todo un desafío al aguante y la templanza. Un maratón del sopor, vaya. Ni siquiera hay unos chistes de caca-pedo-culo-pis que al menos te amenicen el visionado, y eso que muchos están francamente a huevo.

Los primeros minutos uno contempla la película con la ignorante esperanza de que los chistes están a la vuelta de la esquina, pero cualquiera que no encuentre divertido ver a un gordo en mallas correteando por un ring no le encontrará ni puta gracia a esto. Entendme, hay buenos propósitos en las escenas en la que Nacho y Esqueleto (su compañero de fatigas) se entrenan o descubren combate tras combate que son incapaces de ganar nunca pero que, a pesar de todo, la lucha es un negocio lucrativo. Uno puede llegar a sonreírse pensando en el chiste inminente propiciado por la situación... pero ese chiste no llega. En su lugar nos encontramos con sinsabores de toda índole y momentos de ñoñería inclasificables gracias al tandem formado por la monja y los huerfanitos. Por momentos uno cree estar viendo un telefimesco drama basado en hechos reales... Que es casi casi lo que está viendo. Como atestigua este documental:

Escalofriante documento, amigos. Queda el consuelo, como tantas otras veces, de poder recomendársela a los amigos (o no tan amigos), a los que luego trataremos de apaciguar cuando quieran lincharnos por haberles recomendado tan infumable bodrío con la clásica estrategia de "Era una broma, chavales... ¿No sería gracioso que se la recomendarais vosotros a otras buenas gentes?".

Así que nada, desde aquí una firme recomendación para que la veais, sobre todo si las ganas de vivir os abandonan pero no termináis de encontrar el modo de acabar con todo. Si no, al menos podéis echarle un vistazo a su inexplicablemente existente adaptación al mundo de los videojuegos.


Ojalá fuera una broma de algún virtuoso del Photoshop


Y aquí la ficha:

Título original: Nacho libre
Año de perpetración: 2006
Dirige: Jared Hess (Napoleon Dynamite y Peluca, que no he visto pero que ya caerán por aquí, no os preocupéis por eso).
Protagonizan: Jack Black (King Kong, donde no hace del mono gigante, Escuela de Rock y Alta fidelidad, entre otras. Esta última, una comedia elegante y comedida que no tiene cabida en este blog), Héctor Jiménez (Epic movie) y Ana de la Reguera (que no ha hecho nada que yo haya visto, excepto lo que nos ocupa).
Lo mejor: ¿nada?
Lo puto peor: el resto
Calificación: Puta mierda Montgomery